Primavera en tus ojos, sin estación en los míos

Tu semblante desarreglado me quitaba interés de ti, yo imaginaba y creaba escenarios de un futuro solo mío, ¡de en donde estaría en 4 o 5 años!(vaya las sorpresas que me tenían estos años), tú nos imaginabas aun emparejados, y yo cuestionaba mis ambiciones personales sin involucrarte, era claro que tenia un plan para mi y era algo desconcertante, pero eso me enamoraba “el no saber con exactitud el cambio de mis ideas por la independencia absoluta”. Este fue ya un paso avanzado, en el que ya eras parte de mi presente, y tal vez ya te colocaba en un pasado a futuro corto, fuiste una lección de vida, y esencial para mi desarrollo personal.

Eras dulce, hasta diría que llegabas a hostigarme, pero intentabas ayudar a cambiar nuestro panorama, a tu manera, muy contradictoria la mía. ¡Eras un tipo de dulce! que hace daño, hasta causar dolor de cabeza y dejar de comerlo, pero luego sentía la necesidad de volver a buscarlo y saborearlo, volviéndose un circulo vicioso, y algo peligroso, sentía necesidad de ti, pero a la vez quería libertad, esta etapa fue clave y muy confusa.

Sentí en un algún momento que era yo quien te lastimaba, y debía de decírtelo para escapar de esa realidad, pero cuando lo intente sentí tanta necesidad de ti, que no me sentí capaz de manejarlo, pero algo que era muy cierto fue que ambos nos CASTIGABAMOS al no querer reaccionar y seguir en el circulo vicioso de una necesidad que ambos habíamos formado uno hacia el otro.

No negare que te quise, tanto como tú a mi, fue costoso ser quien de un paso al costado, pero la libertad me llamaba a gritos, ella me esperaba, como lo dije fuiste pieza clave para querer ser libre, ampliaste mis curiosidades. Y pensé mucho en el si algún día te pueda extrañar, pero fuera de ello, mi agradecimiento absolutamente de haberte tenido en una parte de mi historia.

Y es así como inicio con mis escritos los cuales tratan de nosotros, antes de querer desvincularse de ti.